Un buen mantenimiento alarga la vida del equipo, baja el consumo y evita averías en plena ola de calor. Lo dividimos en lo que puede hacer cualquier usuario y el mantenimiento profesional anual.
Mantenimiento para el usuario (sin conocimientos)
- Filtros cada 2–4 semanas en temporada: se sacan, se aspiran o se lavan con agua templada y se dejan secar antes de montarlos. Es lo que más rendimiento recupera.
- Rejillas y carcasa: un paño húmedo; nada de productos agresivos.
- Unidad exterior: mantenla despejada de hojas, pelusa y objetos; que respire por todos los lados.
- Uso eficiente: consignas en torno a 24–26 °C en frío, puertas y ventanas cerradas y modo automático de ventilador.
Mantenimiento profesional (anual)
- Limpieza de baterías interior y exterior con producto específico y, si procede, hidrolimpiadora a baja presión.
- Desagüe y bandeja: limpieza y desinfección; comprobación de pendientes y bomba de condensados.
- Parámetros de funcionamiento: presiones, recalentamiento, subenfriamiento, consumo del compresor y salto térmico.
- Estanqueidad: revisión de conexiones y, en equipos con carga sujeta a registro, control de fugas según normativa de gases fluorados.
- Eléctrico: apriete de bornes, estado de condensadores y contactores, y lectura del histórico de alarmas.
Cada cuánto
El usuario, filtros cada pocas semanas en temporada y una limpieza general al inicio del verano. El mantenimiento técnico, una vez al año en equipos domésticos y según contrato en instalaciones grandes. Recuerda que la manipulación del circuito frigorífico exige carné; para reforzar esa parte tienes el libro de gases fluorados.
