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Cuando los radiadores calientan pero el agua caliente del grifo no llega, el problema está casi siempre en el circuito de agua caliente sanitaria (ACS), no en el quemador. La caldera genera calor igual que para la calefacción; lo que falla es la detección de demanda o el intercambio hacia el agua de consumo.
Síntomas típicos
- Los radiadores calientan con normalidad.
- Al abrir un grifo de agua caliente, la caldera no arranca o arranca y no calienta.
- A veces la caldera sí arranca pero el agua sale templada o tarda muchísimo.
Causas frecuentes
- Caudal insuficiente: el presostato o sensor de caudal de ACS no detecta paso de agua porque el grifo da poco caudal, hay filtros atascados por cal o el limitador está obstruido.
- Sonda de ACS averiada: la caldera no «ve» la demanda de agua caliente.
- Válvula de tres vías bloqueada: se queda en posición de calefacción y no desvía el agua caliente al intercambiador de placas.
- Intercambiador de placas calcificado: muy habitual en zonas de agua dura; el calor no pasa al agua de consumo.
Diagnóstico ordenado
- Comprueba el caudal real en el grifo: si sale poca agua, limpia filtros y aireadores.
- Verifica que al abrir ACS la caldera recibe la señal de demanda (muchas calderas lo muestran en pantalla).
- Revisa la válvula de tres vías: debe moverse al pedir ACS. Si está agarrotada, se sustituye el motor o el conjunto.
- Mide el salto de temperatura en el intercambiador de placas; si el agua entra fría y sale igual de fría con la caldera en marcha, está obstruido.
Solución
Según el caso: limpieza o sustitución del sensor de caudal, reparación de la válvula de tres vías, o desincrustado/sustitución del intercambiador de placas. En aguas muy duras conviene valorar un descalcificador para alargar la vida del intercambiador.
Prevención
Mantenimiento anual con limpieza de filtros, revisión de la válvula de tres vías y control de la dureza del agua. Un intercambiador limpio es la mejor garantía de ACS estable.
