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Una mala combustión no solo reduce el rendimiento: puede generar monóxido de carbono (CO), un gas tóxico e inodoro. Por eso el análisis de combustión es una parte crítica del mantenimiento y nunca debe pasarse por alto.
Síntomas típicos
- Hollín o manchas negras alrededor del quemador o la salida de humos.
- Olor extraño al funcionar.
- Llama amarilla o inestable en lugar de azul.
- Mayor consumo con menos calor.
Causas frecuentes
- Falta de aire de combustión: rejillas o entrada de aire obstruidas.
- Quemador sucio: acumulación de suciedad que altera la mezcla.
- Evacuación de humos deficiente: conducto obstruido o mal dimensionado.
- Presión de gas incorrecta.
Diagnóstico ordenado
- Observa el color y la estabilidad de la llama.
- Revisa las entradas de aire y la limpieza del quemador.
- Comprueba el conducto de evacuación de humos.
- Realiza un análisis de combustión midiendo CO, CO₂ y rendimiento.
Solución
Limpieza del quemador y del intercambiador, garantizar el aire de combustión, revisar la evacuación de humos y ajustar la presión de gas. Si el análisis detecta CO elevado, la caldera no debe seguir funcionando hasta corregir la causa.
Prevención
El análisis de combustión en cada mantenimiento y la revisión de las entradas de aire garantizan una combustión limpia y segura.
